Necesitamos una Nueva Reforma de la Salud Mental (I)

Necesitamos una Nueva Reforma de la Salud Mental (I)

En los años 80 y 90 se desarrolló en Andalucía la llamada Reforma Psiquiátrica. Inspirada en las corrientes iniciadas en los 60 por los antipsiquiatras, la psiquiatría social anglosajona y, posteriormente, su versión italiana liderada por Basaglia, los reformadores andaluces hicieron la loable labor de cerrar los manicomios y dignificar la asistencia psiquiátrica. Se pararon, no obstante, en el límite de su ideología necesariamente naïve, y, a mediados de los 90, la reforma se detuvo y se dio por finalizada. Ahí la salud mental empezó a ser mal guiada por burócratas oportunistas que, cacareando los ideales y bondades reformistas, han vivido de un posturismo pseudoestético letal para la vida del enfermo mental, dejando no pocos cabos sueltos que podrían haberse cubierto con la monitorización de los recursos que se dotaron. Es más, no se ha tocado ni testado la efectividad de la red de salud mental en 25 años.